Mi nombre en Paola Velasco, Misionera Comboniana originaria de Colombia. Actualmente me encuentro desarrollando mi Misión en Kenia, en Adu, una comunidad ubicada cerca de la Costa, nos encontramos a 12 horas de viaje en autobús de Nairobi, la Capital.
Somos 4 hermanas, cada una con un apostolado diferente, de 4 diferentes nacionalidades, Congo, Eritrea, Italia. Solo llevamos 10 años de presencia en esta misión que sigue siendo considerada un lugar de primera Evangelización. La mayoría de la población sigue siendo musulmana o cristianos de otras denominaciones.
Ser sal y ser luz
Dice el Evangelio “«Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, […] Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. […] Brille así vuestra luz delante de los hombres (Mt 5, 13).
Y eso hace que yo me pregunte ¿Cómo ser “sal y luz” en este territorio?
No les miento, al principio fue muy desafiante, la adaptación al clima, la cultura, la lengua, etc., varios retos para asumir en muy poco tiempo, pero mi alma desborda de gozo cada vez que tengo la ocasión de contar detallitos de mi vida entre la tribu Giriama.
Kenia en un país africano con una riqueza cultural y étnica muy diversa. Cuenta con 43 tribus étnicas, cada una con su propia lengua, el país también cuenta con el inglés como lengua oficial y el swahili como lengua nacional y oficial.
Aprendiendo con mucha paciencia
En mi deseo de compartir mi vida y servir, empecé a preguntarle al Señor en mi oración, muchas cosas entre ellas: ¿seré capaz de entender a las personas?, ¿de escucharlas?, ¿seré capaz de aprender nuevos idiomas, tan distantes al español? y de nuevo esta pregunta. ¿Cómo seré sal y luz para la gente de Kenia?
Hoy que ya he vivido más de un año en Kenia, específicamente en Adu, la misión donde he sido asignada, puedo decir que el Señor ha sido Misericordioso conmigo y me ha ido mostrando las respuestas a esas preguntas con mucho amor. Me ha hecho capaz de abrir mi corazón, de ser más flexible a la realidad y de adaptarme con creatividad.
Respecto a mis actividades, mis horarios son muy variados, por los tipos de apostolados que realizo, a veces es agotador, pero estoy contenta. Generalmente en las mañanas estoy a cargo de coordinar un proyecto referente a la agricultura y provisión de agua para la población. En las tardes soy catequista en la parroquia y estoy a cargo de la instrucción en la fe en los colegios de la zona, con estudiantes de educación primaria y secundaria. Los fines de semana me encuentro involucrada en el grupo de jóvenes de la parroquia y desarrollo las tareas pertinentes a la vida dentro de mi comunidad religiosa. Así que básicamente, el tiempo se me va entre palas, tierra, cabras y cultivos en las mañanas y en las tardes y fines de semana con niños y jóvenes.
Lo importante es dejarse guiar
Con el paso del tiempo, he podido percibir que más que el hacer muchas cosas, o el que hables el swahili, el giriama (lengua local) o el inglés, lo importante es que tengas la capacidad de dejarte guiar por la gente, que permitas en humildad crecer en la fe con la población, en que seamos luz y sal mutua.
Ellos se han convertido en mi sal y mi luz en el día a día. Dios no ha parado de sorprenderme con la profundidad en la fe, amor, esperanza que llevan en el alma, los niños, los adultos, los ancianos de Adu. Que te reciben en su casa en cualquier momento, con una sonrisa y con un Karibu, “saludo de bienvenida”
Paola Andrea Velasco Urueña
Misionera Comboniana





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