Acompañar y formar a las jóvenes de Bangui



Soy Juliette Makolet, la primera misionera comboniana de mi país, la República Centroafricana. Mi familia siempre me animó a estudiar a pesar de que no era lo habitual en ese tiempo. Las familias consideraban normal enviar los chicos a estudiar y las chicas nos teníamos que quedar en casa para los trabajos domésticos y el pequeño comercio.

Como misionera comboniana he dado muchas vueltas. He estado en Dubai, Eritrea, Italia y en la República Democrática del Congo. Después de muchos años fuera, cuando regresé puedo decir que no conocía mi país y lo primero que pensé es poder ofrecer a las chicas de aquí esas oportunidades que yo tuve.

Me encontré con muchas adolescentes y jóvenes que habían abandonado la escuela y se quedaban en sus casas sin ninguna perspectiva de futuro. Muchas de ellas eran madres adolescentes. Aquí los embarazos precoces son un problema muy extendido. En otros países las niñas embarazadas son expulsadas de la escuela y “señaladas”. En mi país no las expulsan pero ellas mismas se encuentran a disgusto y se excluyen.

Situaciones de exclusión y de vulnerabilidad

Así fue como pusimos en marcha el “Centro de Promoción Femenina San Daniel Comboni” que se sitúa en Bangui, la capital. Estamos en un barrio muy conocido, el barrio di “Bimbo”. La idea era que fuese un centro para madres adolescentes y chicas en situación de vulnerabilidad. Iniciamos de una manera muy modesta y solo podíamos acoger a 25 chicas, pero eran muchas más las que llamaban a la puerta. Por eso decidimos recuperar una propiedad que teníamos alquilada cerca de la casa y trasladar allí el centro. Así conseguimos poder acoger a más de 70 alumnas.

En el centro ofrecemos actividades que pueden favorecer nuevas oportunidades como la alfabetización, bordado, corte y confección… Todo eso en las mañanas y por la tarde las máquinas sirven también para las mujeres del barrio que quieren aprender a coser. Recuerdo que al inicio cuando solo ofrecíamos alfabetización las chicas se aburrían y se marchaban. Por eso decidimos intercalar otros cursos más prácticos. Ahora mismo también les ofrecemos cursos de matemáticas y otros cursos que tienen una mirada más de emprendimiento social, donde les enseñamos a fabricar jabón, a transformar productos alimenticios o a preparar dulces que luego venden y sacan un dinero para llevar adelante la economía familiar.

La prevención es el pilar de todo

La prevención de los embarazos nos parece también un tema crucial, por eso el curso también incluye educación a la vida, donde se pone un especial énfasis en la formación sexual de las chicas. Cuando se quedan embarazadas se lamentan y les da vergüenza hablar de estos temas, incluso entre ellas. En temas de sexualidad podemos decir que tienen una gran ignorancia porque en las familias es problemático hablar de ello. 

Vimos la importancia de realizar campañas de sensibilización de prevención de embarazos precoces en las escuelas y los colegios del barrio. Queremos apoyar a las chicas para que tomen decisiones responsables sobre su vida. En esta formación queremos implicar también a las familias, los profesores y en definitiva toda la comunidad para que tomen conciencia de que esos embarazos generan pobreza y exclusión en muchas jóvenes.

En este acompañamiento no olvidamos el aspecto de la escucha, el apoyo psicológico y emocional, porque muchas de estas chicas han vivido rechazo social, soledad y falta de apoyo familiar.

Uno de los problemas que tenemos es poder mantener el centro porque las chicas no pueden pagar la mensualidad de 5000 francos CFA, que son unos 7,62 €. Somos conscientes de sus dificultades y no expulsamos a ninguna de ellas aunque se retrasen en el pago.

En 2025 15 de las 25 jóvenes de la primera promoción pudieron obtener un diploma oficial reconocido por el Gobierno y este año saldrá la segunda promoción. Creo que nuestro centro es un espacio donde poder mirar el futuro con confianza.

Hermana Juliette Makolet
Misionera Comboniana



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