El susurro de Dios que lo cambió todo


Me llamo Napoliana Vagmaker Faria y soy brasileña. Tengo 29 años y actualmente soy novicia comboniana. Nací y crecí en el barrio Santa María, a las afueras de São Mateus, en el estado de Espírito Santo. Desde pequeña, participaba con mi madre en la comunidad eclesial dedicada a Santa Ana, en Boa Esperança. A los 11 años, mientras me preparaba para la primera confesión, empecé a buscar más a Dios y a servir en la Iglesia. Mi diócesis (São Mateus) es misionera por naturaleza, lo que me otorgó la gracia de crecer cultivando ese mismo espíritu en mi interior.

 La fuerza de una semilla misionera

A los 20 años, incluso antes de comprender y percibir la llamada a la vida religiosa, ya tenía la firme convicción de querer ir a la misión. Tuve la oportunidad de participar en numerosas pastorales y movimientos, como la pastoral litúrgica, catequética, juvenil y de la sobriedad, además de la Renovación Carismática y la justicia restaurativa. Sin embargo, durante mi etapa universitaria, sentía que todo esto no era suficiente; había un vacío que no lograba llenar. Al compartir esta inquietud con un sacerdote, me presentó a una hermana comboniana. A partir de ese encuentro, mi vida cambió por completo.

Sentí que por fin encontraba aquello que buscaba, algo que aún no tenía nombre ni entendía, pero que despertaba en mí una profunda inquietud. En ese momento, todos mis planes de futuro dieron un giro. Durante aquel proceso de discernimiento y acercamiento a las Combonianas, sentía inevitable el miedo al futuro. Implicaba un cambio radical: dejar atrás a mis amigos, mi vida cotidiana y a mi familia, siendo además hija única. ¡Sin embargo, abrazar los planes de Dios ha sido la mejor decisión de mi vida! Frente a ese miedo, el Señor me infundió un valor increíble. Viví una experiencia de un mes en una comunidad comboniana en el norte de Brasil y, a cada paso, confirmaba que estaba en el lugar donde Dios me quería; aquella llama en mi interior crecía cada día más.

 Modelando mi vida según el carisma de Comboni

En septiembre de 2022, inicié mi etapa de postulantado en São Paulo, mi primera comunidad. Estoy profundamente agradecida por los dos años que viví allí, así como por las hermanas que me acogieron y me enseñaron tanto. Al lado de los hermanos y hermanas en situación de calle, de los jóvenes y de tantas personas con las que me encontré, viví una de las catequesis más hermosas: una fe encarnada en la vida. Allí pude conocer a Jesús de una manera totalmente nueva, en una realidad distinta a todo lo que había visto hasta entonces.

A finales de 2024 llegué a Brescia (Italia) para comenzar la etapa del noviciado, la cual ha sido mi primera experiencia internacional y de inculturación. Ha sido un periodo lleno de retos, pero, sobre todo, de incontables bendiciones. En esta etapa me doy cuenta con mayor claridad de hasta qué punto Dios está presente en mi vida y de cómo me guía. Ahora me preparo para dar mi «sí» y consagrar mi vida a Él, con el fin de seguir sus caminos y responder a su llamada:

«Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura» (Mc 16,15).

Por intercesión de nuestro fundador, San Daniel Comboni, deseo seguir su ejemplo y plasmar sus palabras y acciones en todo lo que yo sea y haga:

«…el día y la noche, el sol y la lluvia me encontrarán siempre dispuesto a atender vuestras necesidades espirituales; el rico y el pobre, el sano y el enfermo, el joven y el anciano, el amo y el siervo tendrán siempre el mismo acceso a mi corazón. Vuestro bien será el mío y vuestras penas serán también las mías». (Comboni, 1873)

Napoliana Vagmaker Faria
Novicia Comboniana


Grupo de novicias con las hermanas de la comunidad formativa en Brescia- Italia

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