Soy Laura Malnati, Misionera Comboniana italiana. Actualmente me encuentro en Mozambique. Mi compromiso con el cuidado de la creación comenzó ya en Nápoles, donde participé en campañas por la defensa del agua y en iniciativas de protección del medio ambiente. Sin embargo, fue la lectura de Laudato Si’ del Papa Francisco la que me ayudó a descubrir la estrecha relación entre el cuidado de la creación, la espiritualidad, la Palabra de Dios y la vida. Cuidar la Casa Común significa también trabajar por una vida digna, saludable y con futuro para todos. Comprendí que eso podía ser una parte importante de nuestro ministerio como Misioneras Combonianas, colaborar en la regeneración de la casa común, a través de gestos sencillos y cotidianos y, cuando sea necesario, de acciones de sensibilización e incidencia como lo hemos hecho en Mozambique.
Ciclón
Idai: el desastre que nos transformó el corazón
En marzo de 2019, el violento ciclón Idai se abatió sobre la ciudad de Beira y provocó una enorme destrucción en toda la región. Un mes después, otro ciclón, Kenneth, golpeó la zona norte del país, destruyendo parte de la provincia de Cabo Delgado. Durante aquellas emergencias ayudamos a las personas afectadas con alimentos y otros bienes de primera necesidad y colaboramos también en la reconstrucción. En medio de aquella experiencia, surgió con fuerza una pregunta: ¿Qué podemos hacer para ayudar y ayudarnos a cambiar, de manera que podamos permitir que la naturaleza continúe realizando su función de ofrecernos todo lo necesario para vivir, en lugar de convertirse en una fuerza que nos destruye? Esta pregunta nos llevó a mirar más allá de la emergencia y cuestionarnos por nuestros estilos de vida y por nuestra responsabilidad en el cuidado de la creación.
Como primer paso, sentimos la necesidad de formarnos nosotras mismas. En uno de nuestros encuentros decidimos dedicar dos días para profundizar juntas en la encíclica Laudato Si’. Queríamos continuar trazando caminos hacia nuevos estilos de vida y hacer que el cuidado de la Casa Común se convirtiera en un tema transversal presente en todos nuestros ministerios.
Como fruto de esta formación nació la idea de desarrollar un proyecto de sensibilización y formación dirigido especialmente a los jóvenes, comenzando por nuestros hogares de acogida, parroquias y escuelas. Poco tiempo después, la pandemia de Covid-19, nos obligó a parar muchas actividades, pero surgió otra oportunidad, la de participar junto a 15 jóvenes en el curso de formación de animadores Laudato Si’ organizada por el Movimiento Laudato Si’. Aquella experiencia fue el inicio de un camino que poco a poco se fue consolidando.
El grupo se mostró desde el inicio entusiasta y después de la formación, las ideas fueron surgiendo y haciéndose concretas gracias a la participación de todos y a la ayuda económica que hemos recibido.
El deseo de hacer llegar el mensaje de Laudato Si’ creció y buscábamos un modo de hacerlo concreto, fue así, como pensamos en hacer una “capulana” ya que, siendo un elemento ligado a la cultura local, y usado como vestimenta, iría por las calles llevando el mensaje y podría llegar a diferentes lugares y personas.
Se prepararon, también, programas de Radio, que empezaron a emitirse regularmente dos veces por semana en la “Radio Encontro”, de la diócesis de Nampula. Estos permitieron llevar el mensaje de Laudato Si’ a un público mucho más amplio.
Se organizaron encuentros con jóvenes de distintas parroquias de Nampula para dar a conocer la Laudato Si’, reflexionar sobre su mensaje y promover iniciativas concretas. Los grupos parroquiales respondieron con campañas de limpieza en sus barrios y otras acciones de sensibilización. También se realizó un simposio sobre Laudato Si’ para religiosas y religiosos, con una participación significativa.
A partir del primer grupo de 15 jóvenes, se fueron formando nuevos grupos y cada año se preparan jóvenes como Animadores Laudato Si’, que trabajan juntos para sensibilizar a otros en parroquias, escuelas y lugares de trabajo.
Menos discursos, más acción: eco-misión en Mozambique
En Nacala, este compromiso se concretó en un huerto escolar con riego por goteo y educación ambiental, junto al curso de formación en el que participaron 20 personas. Las hermanas de la comunidad, especialmente la hna. María de Jesús, aportan conocimientos prácticos sobre plantas, medicinas naturales, fertilizantes y carbón vegetal. Con los jóvenes también se creó un vivero para promover la plantación de árboles, además de elaborar pomadas y jarabes a partir de recursos naturales.
En el 2022, las Misioneras Combonianas, celebramos 150 años de fundación y quisimos hacerlo con un signo concreto de esperanza y compromiso con el cuidado de la creación: la distribución de 150 árboles en el campo de refugiados de Corrane. El propósito es seguir concienciando sobre la necesidad de reforestar, dado que, incluso en la actualidad, los árboles y ecosistemas forestales continúan siendo destruidos.
El camino recorrido ha sido significativo, pero todavía quedan muchos desafíos, entre ellos: formar grupos estables de jóvenes capaces de continuar sensibilizando en parroquias y escuelas, integrar Laudato Si’ en la vida ordinaria de la Iglesia, especialmente en la catequesis y en la formación religiosa y sacerdotal, e iniciar el cambio en nuestras propias comunidades y estilos de vida.
Cuidar la creación es una misión exigente que implica defender la Vida, recuperar la visión de la tierra como madre y la naturaleza como hermana, y educar en el respeto, el uso responsable de los recursos y el amor por la creación. En este camino confiamos especialmente en los jóvenes, en su capacidad de entusiasmar, involucrar a otros y ser protagonistas de un cambio hacia una convivencia más armoniosa con nuestra Casa Común.
Hna. Laura Malnati
Misionera Comboniana








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